Remolino con un apetito sin fondo
También conocida como Kharybdis.
Caribdis era una diosa marina cuya existencia se definía por una sed insaciable y un apetito ingobernable. Hija de Poseidón, originalmente era una criatura hermosa que habitaba las aguas entre Sicilia e Italia. Pero su destino cambió trágicamente cuando robó ganado del héroe Heracles, acción que desencadenó su ruina inevitable.
Heracles, furioso por el robo, le propinó una paliza tan severa que la diosa fue casi aniquilada. Zeus, viendo la brutalidad del castigo, intervino con su característico estilo divino: lanzó un rayo que terminó de destruir lo que quedaba de ella. Lo que quedó fue una fuerza de la naturaleza sin forma, un abismo de destrucción absoluta.
Transformada en un monstruoso remolino por su propia maldición divina, Caribdis ahora pasa cada día tragando y vomitando enormes cantidades de agua marina. Crea remolinos violentos que pueden engullir barcos enteros en sus aguas voraces. Solo la supervivencia la anima: debe alimentar su hambre eterna con lo que pueda capturar en sus profundidades.
Para los marineros antiguos, Caribdis junto con Scila formaban un paso infernal. Navegantes se veían forzados a elegir entre los tentáculos de uno u otro monstruo. Su legado permanece como símbolo de la avaricia y sus consecuencias: condenada a devorar por siempre, atrapada en un ciclo de hambre y destrucción que nunca puede satisfacerse.