Dios anciano del tiempo
También conocido como Chronus, Khronos.
Cronos, divinidad griega del tiempo, era la personificación viviente de la temporalidad. Representado como un anciano de barba larga y gris, portaba una hoz o una guadaña, símbolos del tiempo que siega la vida como un campesino siega la cosecha. Su apariencia misma evocaba la inevitabilidad del envejecimiento y el paso de los años.
Cronos no debe confundirse con Cronos el Titán, el padre de Zeus y gobernante de la Edad de Oro. Aunque comparten nombre en griego, son entidades completamente distintas. El Cronos titánico fue un ser de carne y poder, mientras que el Cronos del tiempo es una abstracción divina, la fuerza invisible que mueve todos los relojes del universo.
Era la encarnación de la eternidad medida, del tiempo que puede dividirse en segmentos, del paso inexorable de los segundos que forman los minutos, las horas, los años. Donde Cronos camina, el envejecimiento sigue. Donde Cronos descansa, el tiempo se detiene en la eternidad.
Los griegos lo representaban frecuentemente en mosaicos y estatuas como una figura venerable pero temible, pues el tiempo es el único poder contra el que incluso los dioses no pueden luchar efectivamente. Cronos era amable pero sin piedad, siempre avanzando, nunca retrocediendo, consumiendo a todos equitativamente, dioses y mortales por igual.