Dios de la batalla con tres hijas de hacha de guerra
Oro es el dios tahitiano de la Guerra, hijo de Hina, la diosa lunar creativa, y de Ta'Aroa, el dios creador. Esta ascendencia lo sitúa en un lugar de poder considerable en el panteón tahitiano. Su identidad como dios de la guerra se manifiesta en su rol como árbitro de los conflictos y como fuente de poder marcial para los guerreros que buscaban su intervención.
La presencia de Oro en cualquier conflicto es significativa: cuando se le ve empuñando su lanza, es señal de que los dioses han tomado partido en el conflicto, de que lo que comenzó como una disputa humana ha ascendido a un nivel cósmico. Su intervención rara vez era favorable para todos; típicamente decidía qué bando prevalecería, utilizando su poder divino para inclinar la balanza de manera definitiva.
Oro engendró una descendencia que reflejaba su propia naturaleza belicosa y sus dificultades personales. Tiene tres hijas —Toi-Mata, Ai-Tupuai y Mahu-Fatu-Rau— cuya naturaleza es inclinada al conflicto y a la provocación constante. Sus nombres revelan su esencia: Toi-Mata significa «Ojo de Hacha», Ai-Tupuai es la «Comedora de Cabezas», y Mahu-Fatu-Rau es la «Escapada de las Cien Piedras». Las tres son deidades desagradables que promueven la guerra activamente. En contraste, su hijo Hoa-Tapu posee una disposición algo más favorable, aunque también conectado al mundo marcial.
En las islas más alejadas, particularmente en las Islas Cook, la mitología de Oro adopta un carácter diferente: allí es hijo de Tangaroa en lugar de hijo de Hina y Ta'Aroa, y actúa como ancestro del pueblo rarotongan. Esta variación muestra cómo los mitos locales adaptaban a los dioses principales a sus propias genealogías y necesidades narrativas.