Diosa del Amanecer
Atanua es la diosa marquesana del Amanecer, esposa del dios creador Atea. Su papel en la cosmogonía de las Marquesas es complementario pero fundamental: mientras Atea representaba la energía creadora y la fuerza del origen, Atanua encarnaba el momento de transición entre la oscuridad y la luz, la revelación que trae cada nuevo día.
En el relato cosmogónico, Atanua participó de manera creativa en la formación del mundo junto a su esposo. Una versión de la leyenda cuenta que utilizó el líquido amniótico —lo que en otras tradiciones se entendería como una sustancia primordial vital— para dar forma y sustancia a las criaturas y los elementos de la creación. Esta imagen sugiere una maternidad cósmica, una función generativa que se emparentaba con la capacidad nutritiva de la vida.
Su naturaleza como diosa del amanecer la vinculaba con procesos de renovación y renacimiento. Cada salida del sol era una manifestación de su poder, un recordatorio de que la luz vencía a la oscuridad y de que la creación no era un acto único del pasado, sino algo que se reiteraba continuamente. Los marquesanos veneraban a Atanua en esos primeros momentos del día, cuando la bóveda celeste pasaba del azul oscuro al rojo y al dorado.
Como figura importante en la mitología creativa de las Marquesas, Atanua representaba el lado femenino de la creación cosmogónica, mostrando que los procesos de formación del mundo no eran prerrogativa exclusiva de ningún género divino.