Dios mudo de la creación de criaturas
Epimeteo es un dios menor, hijo del Titán Iápeto y de la Oceánida Clímene. Su nombre significa « el que piensa después», en contraposición a su hermano Prometeo, cuyo nombre significa « el que piensa antes». Esta diferencia etimológica captura perfectamente la naturaleza de ambos: mientras Prometeo actúa con previsión y cálculo, Epimeteo se deja llevar por los impulsos del momento, frecuentemente con consecuencias desastrosas. Su rol en la creación del mundo fue singular pero necesario: pobló el mundo de animales, distribuyendo entre ellos dones y capacidades de manera abundante e indiscriminada.
La envidia de Prometeo ante el éxito de Epimeteo lo llevó a conspirar y a crear conflictos. Reconociendo que su hermano había cometido un error monumental al gastar generosamente todos los atributos disponibles en la creación animal, Prometeo robó el fuego del Olimpo para compensar al género humano, que había quedado sin dones especiales. Este robo tuvo consecuencias cataclísmicas: Zeus castigó severamente a Prometeo, condenándolo a un tormento eterno. Pero el verdadero castigo para Epimeteo vino de manera diferente y más sutil.
Los dioses, en venganza contra Prometeo, crearon a Pandora, la primera mujer, como un regalo envenenado. Aunque Prometeo avisó a Epimeteo que no aceptara regalo alguno de los dioses, Epimeteo, incapaz de resistirse a la belleza y el encanto de Pandora, la tomó como esposa. De esta unión nació la Esperanza, pero también fue ella quien abrió la caja fatídica que liberó todos los males del mundo. Epimeteo representa la sabiduría que llega demasiado tarde, el arrepentimiento que no puede ser remediado.