Estas son las Diosas de la Justicia Dura
También conocida como Erinyes, Eumenides.
Las Furias, también conocidas como las Erinyes, son las diosas de la justicia brutal y del castigo implacable en la mitología griega. Nacidas de la sangre recién derramada de Urano cuando fue castrado, estas entidades son la encarnación viviente de la venganza divina. Son figuras aterradoras, vistiendo ropajes negros, llevando látigos en sus manos, con el cabello erizado en una maraña de serpientes vivas. Su presencia es una promesa de sufrimiento para quienes han transgredido, especialmente aquellos que han cometido crímenes contra la familia o que han violado los juramentos sagrados. Su propósito no es proteger al inocente sino atormentar al culpable sin piedad.
Las Furias persiguen a sus presas por toda la tierra, incapaces de descansar, incapaces de parar. Su tortura no es física principalmente sino psicológica: generan alucinaciones, inducen locura, crean paranoia y terror constante. El culpable nunca puede escapar, nunca puede encontrar paz, su castigo es perpetuo. A menudo aparecen en grupos de tres, asemejándose a las Parcas en número pero siendo su opuesto funcional: mientras que las Parcas tejen el destino, las Furias lo ejecutan mediante el castigo.
Aunque ocasionalmente se les llama las Benéfolas, esta denominación es irónica: su « benevolencia» existe únicamente en relación a aquellos que observan las leyes morales. Para todos los demás, son horror encarnado. Las Furias representan la verdad incómoda de que toda transgresión tiene consecuencias, que no hay ocultamiento permanente, que la justicia divina, aunque lenta, es finalmente inexorable. Son el mecanismo mediante el cual el universo moral se equilibra, aunque el precio sea el sufrimiento eterno de los culpables.