Trío de diosas del destino
También conocida como Tria-Fata, Parcae.
Las Parcas son el trío de diosas romanas que gobiernan el destino de todos los seres, personificación del concepto que los romanos tenían de que la vida de cada mortal era un hilo tejido por manos divinas que ni los propios dioses mayores podían alterar. Las tres Parcas se conocen por sus nombres latinos: Nona, que comienza el destino en el nacimiento; Decima, que teje la vida y sus eventos principales; y Morta, que corta el hilo cuando llega la muerte. Juntas, estas tres diosas representan un sistema de destino inexorable: lo que ellas tejen debe ocurrir, sin excepciones posibles.
El concepto de las Parcas romanas fue adoptado directamente de las Moiras griegas (Cloto, Láquesis y Átropo), pero los romanos les dieron nombres nuevos y las integraron profundamente en su propia cosmovisión religiosa y filosófica. A diferencia de otros dioses que podían ser persuadidos mediante sacrificios y plegarias, las Parcas eran absolutamente inflexibles. Incluso Júpiter, el rey de los dioses romanos, estaba sometido a sus decisiones. Esta comprensión del destino absoluto era parte del pensamiento estoico que influía en la élite romana: la aceptación de que ciertos eventos escapaban completamente al control humano y que la sabiduría consistía en aceptar con serenidad lo que las Parcas habían tejido.
El culto a las Parcas no era especialmente formal ni público, pero su influencia permea toda la religión y la literatura romana. Los romanos reconocían momentos particulares en los que las Parcas estaban particularmente activas: el nacimiento (Nona), el matrimonio (Decima) y la muerte (Morta). En momentos de incertidumbre, los romanos invocaban a las Parcas no para cambiar su destino sino para comprender qué era lo que las diosas habían tejido. En la filosofía romana tardía, las Parcas representaban el principio de que el universo operaba según leyes inmutables que la razón humana podía contemplar pero nunca cambiar.