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Dioses y Diosas

Abeona

Diosa protectora romana

Diosa del Paso Seguro

Entre los romanos existía una galería completa de deidades menores dedicadas a proteger cada aspecto de la vida cotidiana, y Abeona ocupaba un lugar muy especial: era la diosa que acompañaba a los niños cuando abandonaban el hogar por primera vez. Su dominio era el del paso seguro, del viaje inicial, del primer día de escuela o la primera salida desacompañada. Los padres rezaban a Abeona rogándole que vigilara los pasos de sus hijos, que los mantuviera seguros en el camino y que les permitiera regresar sin incidentes.

En la mitología romana, cada etapa de la infancia tenía su propia divinidad. Mientras que Alemonia protegía al niño dentro del vientre materno, Abeona hacía las veces de guardiana invisible del primer viaje independiente. Los antiguos romanos concebían el mundo como un lugar lleno de peligros —algunos naturales, otros sobrenaturales—, y por eso encomendaban a los pequeños a esta diosa protectora que garantizaba, al menos en teoría, su regreso.

El nombre de Abeona venía del verbo «abire», que significa precisamente «partir» o «marcharse». Esta etimología revelaba su función: no era una diosa del viaje en general, sino específicamente del acto de partir, del momento en que el niño traspasaba el umbral de su hogar. Lo irónico, claro está, es que los padres también podían invocarla con la esperanza de lograr un poco de paz y sosiego una vez que sus hijos se marchaban —una ventaja secundaria que probablemente los antiguos romanos no anunciaban en público, pero que sin duda apreciaban.

Otra ficha al azar