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Dioses y Diosas

Clotho

Diosa griega del destino

Hilador del hilo de la vida

También conocida como Klotho, Nona.

Cloto era la más joven de las tres Parcas, las diosas que tejían el destino de todos los seres vivos. Su rol específico era hilar el hilo de la vida, el delgado filamento que representaba la existencia de cada persona, cada dios, cada criatura que respiraba. No era una tarea simple: requería precisión, concentración y una comprensión profunda de la vida misma.

El hilo que Cloto hilaba era extraordinario en naturaleza. Delgado como la seda, flexible como la especie, resistente como el acero, podía soportar los mayores pesos y las tensiones más extremas. Los griegos antiguos bromeaban que sus hilos eran tan fuertes que podrían usarse para alpinismo divino, tan resistentes que podrían contener las olas del mar.

A veces el hilo se enredaba. Cuando esto ocurría, significaba complicaciones en la vida del mortal: amores fallidos, traiciones inesperadas, enredos políticos. Cloto era responsable de estos nudos aparentes, aunque en realidad formaban parte de un patrón mayor que sus hermanas comprendían mejor.

Su equivalente romano era Nona, la « novena » hora, asociada con completud y finalización. Juntas con sus hermanas Láchesis, quien medía, y Átropo, quien cortaba, las tres Parcas controlaban absolutamente los destinos. Pero Cloto, la que iniciaba el proceso, era considerada la más esperanzada: en su hilo existía aún la posibilidad, la promesa de una vida por vivir.

Otra ficha al azar