Una severa diosa del orden y la justicia
Themis fue una de las Titanes, la encarnación de la justicia divina, el orden cósmico y la ley. Su nombre significaba « la que establece o pone en orden », un reflejo perfecto de su papel en el universo mitológico. A diferencia de otros titanes que personificaban fuerzas bruta o elementales, Themis representaba los principios abstractos que mantenían la coherencia del mundo. Era la guardiana del equilibrio moral, la que garantizaba que se cumplieran los votos y que la justicia prevaleciera, al menos en teoría.
Themis fue una de las consortes de Zeus, unión de la cual nacieron las Horae, las diosas de las estaciones. Estas tres hermanas—Eunomia (el Buen Orden), Dike (la Justicia) y Eirene (la Paz)—reflejaban la naturaleza de Themis: orden, justicia y armonía. La mayoría de los mitos también le atribuyen el nacimiento de las Moirai, las Parcas, esas tres hermanas que tejían los destinos de dioses y mortales. Cuando la relación de Themis y Zeus llegó a su fin, se separaron pacíficamente, y continuaron siendo aliados divinos en el cosmos.
Themis fue especialmente venerada como la oráculo de Delfos: en las eras primitivas, ella era la que pronunciaba las profecías en el más sagrado santuario de Grecia antes de ceder ese papel a Apolo. Se la imaginaba vendada los ojos (una imagen que perduró hasta hoy en la iconografía de la Justicia) mientras sostenía una balanza en la que pesaba los actos de los mortales. Su presencia garantizaba que ningún acto quedara sin juzgarse, que no hubiera crimen sin consecuencias, y que el orden divino primara sobre el caos.