Las Hijas del Sol
Las Heliades eran las hijas del dios sol Helios, personificaciones de los rayos del sol y la luz celestial. Helios, en su viaje constante a través de los cielos en su carro tirado por caballos alados, fathered numerosa descendencia divina, pero las Heliades fueron especialmente notables por su conexión directa con la luminosidad solar. Según algunas tradiciones, eran siete hermanas, cada una encarnando distintas cualidades de la luz.
Las Heliades residían típicamente en los confines orientales del mundo, donde su padre iniciaba cada día su travesía celeste. Se dice que cuidaban los rebaños de ganado sagrado que Helios guardaba celosamente, siendo estas bestias inmortales y de un blanco radiante. Las hermanas pasaban sus días celebrando la salida del sol, aquella transformación cotidiana del mundo cuando la oscuridad cede ante la luminosidad.
La historia más memorable de las Heliades está ligada a la tragedia de su hermano Faetón. El joven, hijo de Helios e hijo de una mortal, convenció a su padre de que lo dejara conducir el carro solar durante un día. Faetón no pudo controlar los caballos celestiales, y el carro se desvió de su ruta habitual, acercándose demasiado a la tierra e incendiando todo lo que tocaba. Zeus, para evitar la destrucción total del mundo, fulminó a Faetón con un rayo, y el joven cayó muerto desde los cielos.
Devastadas por la pérdida de su hermano, las Heliades lloraron amargamente junto al río Erídano donde Faetón cayó. Su duelo fue tan profundo que los dioses, conmovidos, las transformaron en álamos llorones, árboles que permanecerían eternamente junto a las aguas, sus ramas balanceándose como brazos que lloran sobre la muerte del joven héroe.