Espíritus de la Naturaleza femeninos deliciosamente juguetones
También conocida como Nymphai.
Las Ninfas son los espíritus de la naturaleza, hermosas doncellas que habitan los márgenes del mundo silvestre. Son guardias de los lugares no tocados por el hombre: los bosques profundos, los ríos prístinos, los prados salvajes y las montañas distantes. Aunque no son totalmente inmortales como los dioses olímpicos, poseen una longevidad extraordinaria: una ninfa de los árboles vive tanto tiempo como su árbol específico existe, y una ninfa de los ríos perdura mientras el agua fluya.
Existen muchas variedades de ninfas, cada una ligada a un tipo específico de ambiente. Las Dríadas habitan los bosques y son ninfas de árboles concretos. Las Náyades personifican los ríos y arroyos de agua dulce. Las Oceánidas y Nereidas son espíritus marinos. Las Oreadas viven en las montañas, las Nephelai en las nubes. Cada categoría de ninfa está perfectamente adaptada a su dominio particular, existiendo en una relación simbiótica con su elemento natural.
Las ninfas son también notoriamente propensas a capturar la atención de los dioses y los mortales poderosos. Numerosos mitos cuentan historias de doncellas humanas que fueron transformadas en ninfas, ya sea como castigo por ofender a los dioses o como recompensa para preservar su belleza eternamente. Otras eran simplemente jóvenes que cayeron en ríos o fueron atacadas por dioses perseguidores y fueron transformadas en ninfas como única forma de escapar de la violencia divina.
Su importancia en la religión griega no puede ser exagerada. Los griegos entendían que la naturaleza no era simplemente un conjunto de recursos para explotar, sino un reino habitado por seres inteligentes merecedores de respeto. Contaminar un río era insultar a las ninfas que lo habitaban; cortar un árbol sin permiso era una forma de asesinato. Las ninfas mantuvieron la ecología del antiguo mundo griego en equilibrio mediante su mera existencia como guardianas vigilantes.