El Cazador, el del Cinturón
Orión fue un gigante cazador de estatura colosal, hijo de Poseidón y Euríale. En vida fue un guerrero y cazador formidable, recorriendo la tierra en busca de presas y aventuras. Su tamaño era tan extraordinario que dejó marcas permanentes en la geografía: el cinturón que le rodeaba la cintura es tan visible desde la tierra que fue identificado como una constelación que brilla en los cielos nocturnos, un recordatorio permanente de su inmensidad.
La vida amorosa de Orión fue típicamente desastrosa para una figura de su arrogancia. Era un hombre que iba conquistando mujeres indiscriminadamente, sin preocuparse por la posición social, el parentesco o la voluntad de sus objetivo. Su defecto fundamental era que se enamoraba de mujeres que estaban fuera de su alcance social o que simplemente no lo querían, lo que resultó en fracaso tras fracaso amoroso.
Su muerte vino de una manera apropiadadamente irónica: a través de una mujer y un arma, aunque los detalles varían según la fuente. Algunos dicen que Artemisa lo mató con sus flechas cuando él se atrevió a acosarla. Otros sugieren que fue una escorpión, un animal enviado por Gaia para castigarlo por su hybris. Lo que es consistente es que el cazador arrogante fue cazado a su vez por las fuerzas naturales que nunca aprendió a respetar.
Su constelación permanece en los cielos como un recordatorio eterno de un hombre que fue lo suficientemente grande para dejar una marca permanente en el universo pero no lo suficientemente sabio para evitar la autodestrucción. Orión es memoria congelada de la arrogancia mortal, visible cada noche para aquellos que saben dónde mirar.