Una de las Pléyades
Sterope era una de las siete Pléyades, las ninfas que nacieron de la unión entre Atlas y Pleione. Estas hermanas fueron célebres en la mitología griega no solo por su belleza, sino por su condición de amadas de los dioses. Su nombre significaba « la de cara radiante », apropiado para una figura que los griegos imaginaban brillando en el cielo nocturno, entre las estrellas.
La transformación de Sterope en estrella es uno de esos mitos que explican cómo los objetos celestes ganaron sus posiciones. Según la tradición, tras diversos encuentros con los dioses y sus consecuencias, la ninfa fue elevada al cielo para unirse a sus hermanas en el cúmulo estelar que lleva el nombre de Pléyades. Desde entonces, su luz ha permanecido en las noches de invierno, formando parte de ese enjambre de estrellas que los marineros antiguos usaban para navegar y que los pastores seguían en sus movimientos estacionales.
Entre las siete hermanas, Sterope ocupa un lugar en el firmamento, visible aunque más tenue que algunas de sus hermanas. Los griegos vieron en el cúmulo de las Pléyades un reflejo de la cercanía familiar, de cómo incluso en el cielo las hermanas permanecían juntas, viajando a través de las noches como un grupo indisociable. Su nombre quedó registrado en el mapeo del cielo antiguo como testimonio de una ninfa cuya historia la llevó de la tierra al firmamento.