Rey ciego que tuvo muchos problemas con su karma
Dhritarashtra es el rey ciego que aparece en el Mahabharata como padre de los cien Kauravas. Su ceguera física se entiende en la tradición como una consecuencia de su karma pasado, una lección encarnada de cómo las acciones del pasado determinan la forma en que experimentamos el presente. Su historia ilustra la doctrina hindú de que el sufrimiento presente no es nunca arbitrario, sino un reflejo justo de transgresiones anteriores.
En una vida pasada, Dhritarashtra había cegado deliberadamente a un cisne y luego había asesinado cruelmente a sus crías para burlarse de ellas. Esto fue un acto de crueldad innecesaria que generó una deuda kármica enorme. Cuando renació como rey de poder y riqueza, la justicia cósmica se manifestó privándole de la vista, forzándolo a vivir en la oscuridad a pesar de su posición de autoridad. Esta es la ironía central de su existencia: un rey que no puede ver, condenado a tomar decisiones sobre un reino que nunca podrá contemplar directamente.
Su debilidad como regente se manifestó en sus decisiones sobre la sucesión del reino. Poseedor de un medio hermano llamado Pandu, Dhritarashtra terminó siendo regente y tuvo cien hijos con su esposa Gandhari. Cuando llegó el momento, cedió el trono a sus propios hijos en lugar de al hijo mayor de Pandu, sembrando así las semillas de la guerra que devastaría el reino Mahabharata, la más grande batalla en la épica mitología hindú.
La tragedia de Dhritarashtra alcanza su apogeo cuando cien de sus hijos son muertos en la guerra de sucesión contra los Pandavas. Su ceguera se vuelve simbólica no solo de su incapacidad física de ver, sino de su ceguera moral: no fue capaz de ver las injusticias cometidas bajo su reinado ni de evitar el destino trágico que su propia debilidad precipitó.