Una doncella lechosa de ofrendas sagradas
Ida es una criatura o diosa menor de la mitología hindú cuya naturaleza es única: es la personificación de las ofrendas de productos lácteos, especialmente la leche y la mantequilla que ocupan un lugar central en los rituales de sacrificio hindú. Su nombre probablemente derive de « ida » que significa ofrecimiento o don. Aunque no es una deidad de primer orden, su papel en la cosmología hindú revela profundidades sobre cómo los textos antiguos personificaban todos los aspectos de la existencia.
En los mitos más antiguos, Ida comenzó como una entidad abstracta que representaba específicamente la sustancia de las ofrendas lácteas. Gradualmente, sin embargo, adquirió agencia y conciencia propias, ganando competencia en los rituales de sacrificio. Se cuenta que cuando el sabio Manu intentó realizar los sacrificios sagrados, cometía errores graves en el procedimiento: usaba cantidades incorrectas de mantequilla, no preparaba los productos lácteos de la manera adecuada, no seguía el protocolo ceremonial correcto. Ida, observando estos desastres, no pudo contenerse. Intervino directamente para corregir a Manu, enseñándole exactamente cómo se suponía que debían realizarse los sacrificios con productos lácteos.
Gracias a su intervención educativa, Ida se convirtió en una autoridad reconocida en procedimientos rituales. Pronto se vio rodeada de solicitudes: otros dioses querían aprender los secretos de realizar sacrificios correctamente, incluso algunos Asuras (demonios) buscaban su consejo. Ida se convirtió en una especie de consultora divina de rituales, especialmente respecto a cualquier cosa que involucrara productos lácteos.
En algunos textos, Ida es representada con forma de vaca, la más sagrada de todas las criaturas hindúes. Esta forma tiene sentido lógico: la vaca es la fuente de leche, mantequilla y otros productos lácteos, así que su encarnación como vaca subraya su conexión profunda con estas sustancias. Se dice que ahora trabaja en los cielos como camarera divina, sirviendo alimentos a los dioses con la misma precisión y cuidado que enseñó a los mortales a observar en sus sacrificios.