Un grupo de damas Rudras
Las Rudranis son diosas menores del panteón hindú que actúan como contrapartidas femeninas de los Rudras, los hijos tempestuosos de Rudra el dios de la tormenta. Cada Rudrani está vinculada a uno de los Rudras, formando parejas que comparten la naturaleza violenta y destructiva de su linaje. No son diosas benevolentes ni protectoras, sino seres cuya naturaleza es causar sufrimiento y enfermedad.
Su función en el universo hindú es formar parte del engranaje de la destrucción y el castigo divino. Las Rudranis se dedican a propagar dolencias, plagas y padecimientos entre aquellos que han atraído la ira de los dioses. A primera vista, esto parece una función puramente maligna, pero en la filosofía hindú toda experiencia tiene propósito. El sufrimiento que imponen se considera a veces un acto de corrección divina, un camino —por duro que sea— hacia la comprensión espiritual.
A diferencia de diosas como Durga o Kali, que también se asocian con la destrucción pero dentro de un marco de justiciero protección, las Rudranis carecen de ese propósito noble aparente. Simplemente representan el aspecto femenino del caos y la enfermedad, recordando a los mortales que en el universo divino hay fuerzas que no se pueden controlar ni pactar.