Pequeños vástagos venenosos de Rudra
Los Rudras son multitudes de dioses menores y seres tempestuosos que forman la corte de Rudra, el antiguo dios de la tormenta. Según los textos sagrados, estos seres no son entidades totalmente independientes, sino aspectos fragmentados del propio Rudra, manifestaciones de su naturaleza caótica y destructiva esparcidas por el universo. Hay miles de Rudras, todos ellos compartiendo el temperamento irascible y la propensión al caos de su progenitor.
Se dice que Rudra creó esta legión porque ninguna otra deidad deseaba su compañía. Rechazado y solitario incluso entre los dioses, Rudra se fragmentó a sí mismo, generando múltiples versiones de su ser que pudieran acompañarlo en su tarea de traer la enfermedad, la destrucción y el caos. Los Rudras viajan por el mundo causando desgracias y desastres dondequiera que van, llevando consigo la naturaleza violenta que los define desde su origen.
En su naturaleza radikal, los Rudras no discriminan entre justos e injustos: simplemente actúan como fuerzas de la naturaleza desatada. Causan sufrimiento como el viento causa tempestades, sin malicia personal pero sin compasión. A pesar de su carácter destructivo, ocupan un lugar necesario en el equilibrio cósmico, recordando a los mortales que la creación y la destrucción son fuerzas gemelas que deben coexistir.