Dios hitita de la perdición y la oscuridad
Lelwani es el dios hitita del Inframundo, señor de la perdición y la oscuridad, guardián de las regiones subterráneas donde residen los muertos. Su nombre sugiere conexión con conceptos de finalidad y conclusión. Como dios infernal, Lelwani presidía sobre lo inevitable: el final de la vida, el destino irrevocable que todos los seres mortales enfrentaban eventualmente.
Su existencia es particularmente desgraciada. Pasa toda su eterna existencia rodeado de oscuridad, nunca viendo la luz del sol, nunca experimentando la alegría de un día claro. Su dominio es literal y figurativamente lúgubre, una región donde la muerte es la única constante, donde la desesperación impregna cada rincón.
En un intento de mejorar su condición psicológica, Lelwani experimentó con cambio de sexo, buscando que una perspectiva diferente sobre su propia identidad pudiese aliviar la depresión inherente a su rol. Sin embargo, el cambio de género no logró producir el efecto deseado. Cuando pasas toda tu existencia en la más completa oscuridad, cambios superficiales de identidad poco importan.
La indiferencia de los mortales hacia Lelwani es comprensible: pocos desean honrar a un dios cuyo dominio es la muerte. Se evita su nombre, se rehuye su mención, se espera simplemente no llamar su atención. Lelwani permanece como presencia siniestra pero necesaria en la cosmología hitita: alguien debe gobernar el Inframundo, y aunque el trabajo es ingrato, alguien debe hacerlo.