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Dioses y Diosas

Chasca

Diosa del Amanecer Inca

Diosa inca del amanecer y del crepúsculo

También conocida como Ch'aska, Ch'aska Quyllur, Chasca Qoyllur.

Chasca, cuyo nombre significa «La de los Cabellos Largos», fue la diosa inca del amanecer y del crepúsculo, identificada con el planeta Venus en su manifestación de estrella matutina. Era una deidad joven y hermosa, cuyos atributos combinaban la dulzura de los momentos de transición entre la noche y el día con la protección activa de las vírgenes y las doncellas. Los incas la veneraban especialmente durante los equinoccios, cuando el equilibrio entre la luz y la oscuridad es más aparente.

Se decía que Chasca amaba las nubes blancas y lanosas, aquellas formaciones que brillan primero con los rayos del amanecer antes de que el sol llene completamente el cielo. Su iconografía la mostraba adornada con flores y plumas de colores claros, símbolo de la pureza virginal que ella misma protegía. Como protectora de las muchachas sin desposar, se le pedía intervención cuando había que resguardar a las jóvenes de males o para bendecir los compromisos matrimoniales que respetaban la voluntad de las doncellas.

Chasca era también la diosa que velaba sobre los quehaceres nocturnos benéficos: las mujeres que hiladoras trabajaban bajo las estrellas, los viajeros que se guiaban por su luz. Como estrella del amanecer, simbolizaba la esperanza renovada cada madrugada, la promesa de que la oscuridad siempre cede a la luz, un mensaje cosmológico de gran importancia para una civilización que vivía bajo la sombra constante de fuerzas telúricas impredecibles.

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