La Serpiente del Mundo antes de que existiera el tiempo
También conocido como Ananta Boga, Anantaboga, Anataboga.
Antaboga, la Gran Serpiente del Mundo, fue la deidad primordial de la cosmología javanesa, una entidad tan antigua que precedía incluso al concepto de tiempo. Desde antes de que la creación comenzara, Antaboga existía en profunda meditación, contemplando la realidad desde un estado de absoluta introspección cósmica. Esta meditación no era pasiva sino generativa: del poder de su pensamiento meditativo brotó la realidad misma.
De su meditación, Antaboga materializó primero a Bedwang, una tortuga colosal que serviría como base del mundo físico. Bedwang cargaba sobre su espalda no solo la tierra sino también dos serpientes gigantes cuyo propósito cosmológico permanece enigmático. Luego Antaboga selló el inframundo con una tapa de piedra negra, conteniendo las fuerzas subterráneas en su dominio inferior. Sin embargo, los dioses del inframundo—Setesuyara y Batara Kala—rechazaron el encierro, levantaron la tapa, y de esta apertura brotaron la Tierra, la luz y el mundo visible. Los cielos se estratificaron, el sol y la luna emergieron, y los primeros humanos aparecieron en el mundo creado.
Tras estas labores de creación cósmica, Antaboga ascendió a los cielos. Cuando Batara Guru, el dios supremo, pidió ayuda para construir su nuevo palacio, Antaboga reconoció sus limitaciones: siendo serpiente, carecía de manos y pies para la construcción. Su frustración lo llevó a llorar, pero sus lágrimas se convirtieron en huevos sagrados enjoyados. Batara Guru utilizó estos huevos para decorar su palacio. Uno de ellos eclosionó, revelando la diosa Dewi Sri, que se convirtió en fuente de toda fertilidad agrícola.