Un chamán que actúa como intermediario.
También conocido como Angakkuq, Angalkuq, Angekkok, Angokoq.
Angakok es una figura legendaria de la mitología inuit, más que un dios en sentido estricto: representa al chamán arquetípico, el hombre que posee poderes sobre-naturales y actúa como intermediario entre el mundo visible y el reino de los espíritus. El término « Angakok » es un nombre común para tales chamanes en varias lenguas inuit, existiendo variantes como Angakkuq, Angalkuq y otros dialectos similares.
Según las tradiciones inuit, el camino para convertirse en Angakok no era elegido por el hombre, sino que el hombre era elegido por los espíritus. Un aspirante a chamán necesitaba un Espíritu Guardián que le otorgara sus poderes y su protección. Este espíritu podía presentarse en múltiples formas: a veces adoptaba forma humana, a veces era una piedra de poder particular, pero más frecuentemente tomaba la forma del oso polar, ese depredador supremo del Ártico. El encuentro con el espíritu guardián era una experiencia transformadora que marcaba el nacimiento del chamán.
Una vez un hombre recibía su espíritu guardián, adquiría capacidades extraordinarias. Podía viajar al mundo de los espíritus mediante trances, comunicarse con los muertos y las deidades, curar enfermedades causadas por la intervención espiritual y, crucialmente para la caza, podía facilitar el éxito del cazador en su búsqueda de alimento. Se creía que el Angakok podía influir sobre los animales salvajes, ganarse su favor, e incluso dirigir a los rebaños de caribú hacia donde los cazadores pudieran encontrarlos.
La figura del Angakok encarnaba la especial relación entre los inuit y el mundo espiritual que rodeaba la Tierra. Sin su intervención y su magia, la caza sería tan errática que la supervivencia quedaría enteramente al azar. De ahí que los Angakok ocuparan posiciones de autoridad y respeto en las comunidades inuit, rivalizando en influencia con los cazadores más hábiles y experimentados.