Dios esquimal de la Luna
También conocido como Igaluk.
Aningan es el dios lunar de los inuit, una deidad de importancia vital en el Ártico donde los ciclos de la Luna determinaban las estaciones de caza y los patrones de oscuridad y luz. También conocido por el nombre Igaluk, Aningan era representado como un cazador celestial que habita un iglú en el cielo, desde el cual sale regularmente para perseguir a su hermana el Sol a través de la bóveda estrellada.
Esta persecución perpetua entre la Luna y el Sol explicaba los ciclos diarios del cosmos: la Luna caza al Sol persiguiéndola, la captura durante el crepúsculo, pero luego la libera de nuevo, permitiendo que regrese la siguiente noche. Este movimiento circular de persecución y captura refleja la observación inuit de cómo la Luna surge en el cielo, siempre en movimiento, siguiendo su propio curso pero sin alcanzar nunca completamente su objetivo. Los eclipses lunares representaban momentos en los que Aningan casi la alcanzaba.
Aningan también es descrito en las mitologías inuit como un cazador que viaja en un gran trineo tirado por perros o renos, cruzando el cielo nocturno de manera similar a como los inuit hacían sus propias expediciones de caza. Esta caracterización refleja cómo los pueblos del Ártico proyectaban sus propias actividades de subsistencia sobre los dioses: la caza no era solo una actividad terrenal, sino parte del orden cósmico.
En algunas tradiciones, se menciona que Aningan tiene un primo demoniaco, Irdlirvirisissong, quien mantiene su hogar celeste ordenado. La relación entre estos seres refleja la dualidad en la mitología inuit: incluso entre los dioses del cielo, existen jerarquías y dependencias. Aningan representa así la Luna no como una luz distante e impersonal, sino como una presencia viva, activa y deliberada que participa en el drama cósmico cada noche.