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Dioses y Diosas

Naka-Yama-Tsu-Mi

Dios sintoísta de la montaña

Dios de las pendientes de montaña

También conocido como Nakayamatsumi.

Naka-Yama-Tsu-Mi es un kami sintoísta cuyo dominio es más específico que el de otros dioses de la montaña: es el dios especializado en las laderas de las montañas, las pendientes y los espacios intermedios entre la cima y el valle. Su nombre literalmente significa « el maestro del medio de la montaña», reflejando su nicho particular en la jerarquía de los dioses montañosos. Mientras que Oyamatsumi domina las montañas en general, Naka-Yama-Tsu-Mi es responsable de los espacios específicos de transición.

Según la tradición, Naka-Yama-Tsu-Mi fue creado a partir de los restos dispersos de Kagutsuchi, el dios del fuego que murió quemando a su madre. Cuando Izanagi descuartizó el cuerpo divino de Kagutsuchi, de cada sección de su ser emergieron nuevas deidades. Naka-Yama-Tsu-Mi es uno de estos dioses secundarios generados de la muerte de una deidad primordial. Su existencia es, en cierto sentido, una consecuencia de tragedia divina.

Lo que es interesante de esta genealogía es que Naka-Yama-Tsu-Mi es kami de montaña precisamente porque emergió de las montañas que fueron generadas del cuerpo de Kagutsuchi. Hay una simetría perfecta: el fuego divino creó las montañas, y de esas montañas emergieron los dioses que las gobiernan. Naka-Yama-Tsu-Mi es así no solo guardián de las laderas, sino también heredero literal de la montaña misma.

En la práctica religiosa sintoísta, Naka-Yama-Tsu-Mi es venerado especialmente por aquellos que habitan en regiones montañosas, particularmente en zonas donde la vivienda humana se distribuye en las laderas. Es un kami que entiende los desafíos específicos de vivir en terreno inclinado, de navegar por caminos escarpados, de gestionar el agua que corre pendiente abajo. Es un dios de la geografía específica, no de principios generales.

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