Dios espacial de los pronósticos militares
También conocido como Big Eye, Noh Ek, Nohoch Ek.
Nohoch Ich, literalmente « Gran Ojo » en maya, es el nombre dado por los mayas al planeta Venus. Aunque tecnicamente no es una deidad en el sentido tradicional, los mayas lo trataban con una veneración religiosa tan elevada que efectivamente funcionaba como una deidad: era un objeto de adoración, un símbolo divino, una entidad cuya posición en el cielo era monitoreada obsesivamente y sobre la cual se basaban decisiones religiosas fundamentales.
Lo que distingue a Nohoch Ich de otros cuerpos celestiales es su doble naturaleza: Venus es visible tanto como estrella de la mañana como estrella de la tarde, y los mayas lo sabían. Esto significaba que el planeta « regresaba » periódicamente, visitando el cielo terrestre en ciclos predecibles que podían ser calculados y anticipados. Los mayas desarrollaron tablas astronómicas extremadamente precisas para rastrear los movimientos de Venus, documentadas en códices que sobreviven hasta hoy.
La función primaria de Nohoch Ich era astrológica y militar: su posición en el cielo era utilizada para determinar los mejores momentos para declarar guerra, para ejecutar ataques sorpresas, para negociar tratados de paz. Cuando Venus estaba en posiciones auspiciosas, los guerreros mayas lanzaban sus campañas militares más ambiciosas. Cuando estaba en posiciones desfavorables, se evitaba iniciar conflictos. El planeta no era simplemente un objeto de estudio astronómico sino un compás divino que dirigía las decisiones políticas y militares de los gobernantes mayas.
La devoción maya a Nohoch Ich reflejaba su sofisticación científica. Mientras muchas culturas trataban los movimientos celestiales como misterios insondables, los mayas los estudiaban, los predecían, y basaban sus decisiones prácticas en ellos. Nohoch Ich era simultáneamente una entidad divina y un objeto científico, un símbolo religioso y una herramienta práctica de planificación estratégica.