Diosa de la Creación
También conocida como Omeciuatl, Two Lady.
Omecihuatl es la Diosa Creadora, esposa y gemela de Ometecuhtli, el dios supremo de los aztecas. Su nombre significa « dos mujer », reflejando el principio dual que los aztecas consideraban fundamental en la creación del universo. Juntos representan las fuerzas primordiales de lo masculino y lo femenino, un equilibrio cósmico necesario para que existiera algo.
En la cosmología azteca, Omecihuatl no es un ente pasivo. Aunque suele aparecer en segundo plano en los textos, es ella quien da forma junto a Ometecuhtli a la creación. La dualidad es tan importante que los aztecas los imaginaban a veces como dos aspectos de una misma divinidad: ella es la mitad del poder creador, y sin ella el universo sería incompleto. Desde Tamoanchan, su residencia celestial, proyecta la fertilidad y la fecundidad sobre todas las cosas creadas.
Lo notable de Omecihuatl es que su papel, pese a ser esencial, resulta casi invisible en muchos relatos. Los codiciados hijos creadores —Huitzilopochtli, Quetzalcoatl, Tezcatlipoca y Xipe Totec— suelen citarse como obra de Ometecuhtli, pero todos proceden de ambos. Esta omisión refleja, quizás, algo de la realidad azteca, donde las mujeres creaban en silencio.
Omecihuatl permanece en los cielos, distante, casi inaccesible. No tiene templos dedicados exclusivamente a ella, no recibe sacrificios de su propio nombre. Y sin embargo, en la cosmogonía azteca, sin la diosa creadora no hay universo. Su invisibilidad es paradójicamente su mayor poder.