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Dioses y Diosas

Ometecuhtli

Dios supremo azteca

Dos en uno Dios creador

También conocido como Citlatonac, Ometecutli, Ometeoltloque, Tloque Nahuaque, Two Lord.

Ometecuhtli —« dos señor »— es el dios supremo de la creación en la cosmología azteca, aunque paradójicamente es uno de los menos adorados del panteón. Su nombre alterna con otros como Citlatonac, Ometeolotloque y el más intrigante « Aquél que se encuentra en todas partes », lo que sugiere que los aztecas buscaban expresar algo casi inefable: una presencia omnipresente y alejada de cualquier forma corpórea.

Ometecuhtli gobierna desde Omeyocan, el lugar más elevado del cielo, acompañado de su pareja, la diosa Omecihuatl. Juntos dieron origen a los cuatro grandes dioses creadores: Huitzilopochtli, Quetzalcoatl, Tezcatlipoca y Xipe Totec. La tarea de estos cuatro fue completar y dar forma al universo después de que sus padres establecieran los principios primordiales. Se representaba a veces como un ser que mitad hombre mitad mujer, simbolizando esa unidad dual necesaria para la creación.

Lo curioso es que Ometecuhtli permanece lejano del culto popular. No posee templos monumentales ni recibe sacrificios humanos. Los aztecas lo consideraban tan alejado de las preocupaciones terrenales que apenas lo invocaban en las ceremonias. Su función era primigenia, cósmica, casi teórica: establecer el orden fundamental sobre el que después los otros dioses actuaban y los humanos sufrían.

Algunos estudiosos han visto en Ometecuhtli un anticipio del monoteísmo en Mesoamérica, una concepción que dios fundamental que precede a toda la multiplicidad de deidades. Pero los aztecas no lo veían así: para ellos, Ometecuhtli era solo el comienzo, el primer paso de un drama cósmico en el que muchos actores jugaban papeles mucho más apasionados y cercanos.

Otra ficha al azar