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Dioses y Diosas

Loa (2)

Dios creador de Micronesia

Dios creador de tipo creativo y un poco vagabundo

Loa es el dios creador supremo de Micronesia, cuya voluntad y poder de la palabra dieron forma al cosmos tal como es conocido. Antes de su intervención, el universo era un estado primordial de caos: solo existía el Mar, una inmensidad indiferenciada, sin tierra firme, sin vida, sin orden. En este vacío oceánico apareció Loa, emergiendo de una manera que los propios mitos no explicitan, portador de la capacidad creativa absoluta.

El método de Loa es único entre los dioses creadores: no utiliza sus manos para moldear ni su ingenio para construir complejos mecanismos, sino que obra mediante la palabra. Flotando a través de la sopa primordial, Loa fue pronunciando su voluntad, y cada palabra se materializaba. Pequeños trozos de realidad brotaban de su discurso divino, se solidificaban en el caos acuoso. Estos fragmentos se transformaron progresivamente en arrecifes, en islas de diversos tamaños, en plantas que crecían sobre la tierra emergida. La creación de Loa era, por tanto, lingüística: el universo nació de las palabras de un dios.

La culminación de la obra creadora de Loa fue la llamada a los pájaros. Habló, y existieron. Pero no se trató de una creación incompleta: una gaviota, investida de poder especial, ascendió en el aire y tiró del cielo hacia abajo, desplegándolo sobre la tierra que Loa había creado. Así quedó establecido el orden: tierra abajo, cielo arriba, mar en los intersticios. El cosmos alcanzó su forma definitiva.

No menos importante es el hecho de que Loa engendrara al dios Lejman, quien a su vez se convertiría en el patrón de la población humana. Así, la creación de Loa no fue solo de la materia inanimada, sino que se extendió a la generación de otros seres divinos que compartirían el gobierno del mundo. Loa ocupa así el lugar más alto en la jerarquía micronesica: es el creador incuestionable, el que hizo posible toda la existencia subsecuente. Sin Loa, no habría islas para que Lejman poblase, ni cielo para que otros dioses habitasen.

Otra ficha al azar