Dios fantástico egipcio del arte, la ciencia, la astronomía y la literatura
También conocido como Tahuti, Tehuti, Thot.
Thoth, pronunciado Tot, es el dios de la sabiduría, el arte, la ciencia, la astronomía, la música, la literatura y las letras en la mitología egipcia. Su nombre lleva el prefijo «grande» nada menos que ocho veces en algunas traducciones, lo que sugiere que se le consideraba no simplemente importante sino superlativo en cada aspecto. Representado con cabeza de ibis, lleva frecuentemente un par de divisores en las manos, símbolos de medida y orden matemático. Su currículum es tan impresionante que parece demasiado perfecto para ser verdad, aunque en la mitología la mayoría de los hechos hablan con autoridad de sí mismos.
Thoth es responsable de prácticamente todas las invenciones intelectuales importantes de la civilización. Los 365 días del año: su cálculo. Las 12 horas de día y 12 horas de noche: su invención. Los 360 grados del círculo: su concepción. Más que simplemente matemático, era maestro del tiempo mismo, del cálculo de órbitas planetarias, del registro meticuloso de hechos históricos. Su influencia se extendía a cada aspecto del conocimiento sistemático que permitía a Egipto funcionar como civilización cohesionada.
Thoth escribió el Libro de los Muertos, el manual que todo difunto necesitaba para navegar los peligros de la otra vida. Sin su libro, las almas estarían perdidas, atrapadas en oscuridad perpetua. Este texto, copiado una y otra vez durante milenios, fue probablemente el libro más importante jamás producido en la antigüedad: un manual de supervivencia espiritual que perduró más que cualquier otra obra escrita.
Aunque usualmente aparece como figura seria y formidable, Thoth tiene excentricidades. Ocasionalmente regresa a sus orígenes primordiales en la Ogdoad y se transforma en un babuino, particularmente uno de sabiduría extraordinaria. Este aspecto más lúdico sugiere que incluso el dios de la sabiduría conoce cuándo relajarse, cuándo permitirse una cierta irreverencia divina ante el orden que había impuesto.