Diosa gala de la fertilidad, de las aguas termales y de la curación
También conocida como Dirona.
Sirona, conocida también como Dirona, fue una diosa gala de la curación y la fertilidad, deidades especialmente importantes en las sociedades que veneraban el poder sanador de las aguas termales y minerales. Su nombre, que significa « estrella » en las lenguas celtas, sugiere un aspecto menos evidente pero profundo de su naturaleza: Sirona no era solo una diosa de los manantiales terrestres, sino que su esfera de influencia se extendía también al cielo y a los astros. Esta conexión entre lo celeste y lo terrestre, entre la estrella distante y el agua sanadora, refleja la sofisticación del pensamiento religioso galo.
La asociación de Sirona con Grannus, el dios sanador, fue tan profunda y significativa que formaba casi un matrimonio divino. Mientras que Grannus personificaba el aspecto activo y energético de la curación, Sirona proporcionaba el componente protector y restaurador. Juntos trabajaban para garantizar que quienes acudían a los manantiales sagrados obtuvieran alivio de sus dolencias. Esta pareja divina dominaba completamente el ámbito de la sanación en la religión gala, y su veneración conjunta era frecuente en lugares donde brotaban aguas terapéuticas.
La fertilidad bajo el cuidado de Sirona no se limitaba a la procreación humana, sino que abarcaba la capacidad generadora de la naturaleza misma. Como diosa conectada con las estrellas, Sirona participaba también en los ciclos cósmicos que regulaban las estaciones y el paso del tiempo. Los devotos que buscaban beneficiarse de su poder lo hacía tanto en búsqueda de salud física como de fertilidad, confiados en que Sirona, bajo su doble naturaleza de estrella terrestre, podía otorgar ambas bendiciones.