Otra hija del Sol
Alectrona es una diosa menor cuya existencia ha dejado pocas huellas en los registros mitológicos griegos. Se la considera hija de Helios, el dios del Sol, y de Oceanida Clímene, o en algunas versiones de Tetis. Su nombre significa « gallo» o tiene relación con el amanecer, lo cual sugiere que su dominio estaba ligado a los primeros momentos del día, cuando la oscuridad cede ante la luz solar.
Las fuentes sobre Alectrona son escasas y fragmentarias. Algunos relatos la mencionan entre las Heliades, las hijas del Sol que quedaron devastadas por la muerte de su hermano Faetón, cuando este perdió el control del carro solar y fue abatido por Zeus. Aquellas diosas, según el mito, lloraron sin cesar, transformadas en álamos junto al río Erídano, derramando lágrimas de ámbar que endurecían al contacto con el agua.
Lo que perduró de Alectrona en la memoria griega fue menos una narrativa épica y más bien un nombre en registros genealógicos, un lugar en el árbol familiar de las divinidades solares. Es posible que haya sido una deidad local, honrada en algún templo menor de Asia Menor o Grecia, cuyo culto no trascendió más allá de su comunidad de origen. O quizá, simplemente, fue una figura que los antiguos retratistas mitológicos incluyeron por completar la familia de Helios.
Su figura nos recuerda que no todos los dioses griegos alcanzaron fama universal. Algunos permanecen en las sombras de la tradición, apenas mencionados, sus historias olvidadas o nunca completamente contadas. Alectrona es una de esas deidades que vieron nacer y morir civilizaciones, pero cuyo nombre casi nadie pronuncia ya.