Madre de Odiseo por Laertes (aunque Sísifo también reclama la responsabilidad)
También conocida como Antiklia.
Anticlea fue una princesa griega, hija del célebre Autólico, el dios favorito de Hermes que había sido bendecido con la capacidad de robar cualquier cosa sin ser detectado. Su verdadero linaje fue siempre ambiguo: mientras que formalmente se consideraba esposa de Laertes, algunos relatos susurraban que Sísifo, el ingeniero de dobleces, era su verdadero padre, fruto de un encuentro clandestino que precedió a su matrimonio.
Anticlea fue la madre de Odiseo, el héroe astuto de la Ilíada y la Odisea. Fue ella quien lo crió en Ítaca mientras su marido se ocupaba de los asuntos del reino. Durante los diez años de la guerra de Troya, donde Odiseo se convirtió en leyenda, Anticlea esperó en el palacio, como tantas otras mujeres de guerreros, sin recibir noticias de su hijo. El silencio fue devastador. No llegaron cartas, no hubo mensajeros, solo la larga y amarga espera.
Tras la caída de Troya, los viajes de regreso de Odiseo se prolongaron durante otros diez años más, en los que fue perseguido por Poseidón mismo. Anticlea no vivió para ver su retorno. Según algunos relatos, murió de pura tristeza, consumida por la angustia de su ausencia prolongado. Cuando Odiseo finalmente descendió al Tártaro en busca de sabiduría, se encontró con el espíritu de su madre, y en aquel reencuentro fugaz en el reino de los muertos, pudo saber por fin de ella qué había sido de su vida en sus años de ausencia.
Anticlea representa a todas esas madres cuyos nombres casi desaparecen de la historia, sombras detrás de los grandes héroes. Su paciencia, su sacrificio, su sacrificio silencioso durante años, permanecen apenas mencionados en las epopeyas que celebran los viajes y batallas de hombres. Sin embargo, sin mujeres como ella, sin sus cuidados y su constancia, los héroes nunca hubieran existido.