La mujer del Sol
También conocida como Persa, Perse, Persêis.
Perseis es una Oceánida, una de las tres mil hijas nacidas del Titán Océano y la Titánida Tetis. Aunque no es una deidad de primer rango en el panteón griego, su linaje es prestigioso y sus atributos revelan la compleja interconexión de fuerzas que los antiguos griegos imaginaban en el cosmos. Su nombre evoca el movimiento y la travesía, reflejando su conexión tanto con las aguas como con la capacidad de cruzarlas.
Lo más notable de Perseis es su matrimonio con Helios, el dios del sol. A primera vista, la unión parece imposible: ella es una espíritu de las aguas, él es fuego puro. Sin embargo, los griegos entendían que el agua y el sol necesitaban de la otra: el calor solar evapora el agua, la sustancia eterna de los océanos. Su matrimonio produjo descendencia memorable, incluyendo a Circe, la hechicera que transformaba a los hombres en animales, y a Pasífae, cuya trágica pasión la vinculó al Minotauro.
Perseis comparte ciertos rasgos con sus hijas: ambas poseen el don o la maldición de la magia transformadora. En la mitología griega, la magia era a menudo hereditaria, y las mujeres del linaje de Helios y Perseis parecen haber estado especialmente dotadas para alterar la naturaleza de las cosas y los seres. Su importancia, aunque frecuentemente eclipsada en los grandes relatos, es fundamental para comprender cómo los griegos veían la convergencia del orden solar y los misterios acuáticos.