El Dios cocodrilo que sobra
También conocido como Petsuchos.
Petesuchos es una divinidad singular en el panteón griego: un dios cocodrilo, cuya mera existencia testifica el sincretismo cultural entre Grecia y Egipto. Los griegos no adoraban cocodrilos; eran los egipcios los que reverenciaban a Sobek, el dios de los cocodrilos del Nilo. Pero cuando la helenización de Egipto bajo los Ptolomeos transformó la religión y la cultura, Petesuchos emergió como la versión griega del dios reptiliano.
Su culto en Grecia, sin embargo, parece haber sido principalmente una curiosidad de época grecorromana. En Cocodrilópolis, la antigua ciudad egipcia del Fayum, se veneraba a un cocodrilo vivo como encarnación del dios. Los griegos, siempre interesados en las maravillas y lo exótico, convirtieron la ciudad en una atracción turística. Visitantes de todo el mundo conocido venían para ver al dios cocodrilo, espantados y fascinados a partes iguales por esta criatura de aspecto amenazador.
Petesuchos representa un aspecto particular de la mitología griega tardía: la apertura al sincretismo y la capacidad de absorber deidades extranjeras en su sistema religioso. Aunque nunca fue adorado con la devoción de Apolo o Atenea, su presencia en textos griegos y en el culto grecorromano demuestra que las fronteras religiosas eran permeables. La combinación de miedo instintivo hacia los cocodrilos y el respeto hacia la divinidad que contenían reflejaba la actitud ambivalente de los griegos ante lo exótico y lo peligroso que provenía de oriente.