El Dios de la Expedición
También conocido como Poros.
Poro es un dios menor cuyo nombre y dominio revelan uno de los conceptos más interesantes de la filosofía mitológica griega: la expedición, la capacidad de actuar, el recurso disponible. Es hijo de Metis, la diosa de la sabiduría estratégica, lo que sugiere que la capacidad de actuar emana de la inteligencia y la planificación. Poro personifica la habilidad de encontrar caminos, de contar con los medios necesarios para lograr objetivos, de estar preparado.
A menudo se le contrasta con Penia, la diosa de la pobreza. Mientras que Penia encarna la carencia, la falta de recursos, Poro encarna la abundancia de opciones y posibilidades. Su matrimonio con Penia es profundamente simbólico: los dos están unidos en un conflicto eterno. Penia siempre espera mejorar, ambiciona elevar su condición; Poro, con su abundancia de recursos y capacidades, constantemente intenta elevarla. Sin embargo, el matrimonio nunca prospera completamente. Penia nunca escapa de su naturaleza fundamental, y Poro nunca puede forzar la transformación que desea.
En la filosofía platónica, la historia de Poro y Penia adquiere un significado más profundo. Poro representa la abundancia infinita, la iluminación sin límites; Penia representa el deseo, la carencia que motiva la búsqueda. De su unión nace Eros, el amor, como símbolo de la eterna tensión entre poseer y buscar, entre tener recursos y necesitar más. Poro es, en cierto sentido, la razón por la que la existencia puede mejorar, por la que la humanidad y los dioses pueden lograr sus objetivos. Sin Poro, solo habría Penia eternamente.