Saltar al contenido
Dioses y Diosas

Tartarus

Dios griego del inframundo

Dios del infierno con un horario de castigo

También conocido como Tartaros.

Tártaro fue una de las deidades primordiales más antiguas, surgida del mismo caos primigenio que engendró al cielo y a la tierra. Anterior incluso a los titanes, existía desde los tiempos más remotos, una personificación viva de la oscuridad absoluta y la desesperación sin medida. Mientras que Caos era el vacío sin forma y Nix era la noche, Tártaro encarnaba los abismos más profundos, las entrañas de la tierra donde ninguna luz podía penetrar y donde el sufrimiento se hacía sustancia.

Tártaro no era simplemente una persona, sino también un lugar: la cárcel cósmica ubicada bajo el inframundo mismo, mucho más profunda que el reino de Hades. Yacía a una distancia tan vasta que un yunque arrojado desde la tierra tardaría nueve días en alcanzar su fondo. En este abismo sin fondo, Tártaro mantenía encarcelados a los enemigos de los dioses, los titanes derrotados, los gigantes rebeldes. Sus paredes eran de bronce, sus puertas de hierro, y su atmósfera era tan sofocante que ni siquiera los dioses olímpicos podían penetrar sin estremecer de horror.

Con el paso de los siglos y la consolidación del poder olímpico, Tártaro se fue desvaneciendo del imaginario religioso griego, eclipsado por figuras más prominentes como Hades. Pronto su nombre se convirtió en un sinónimo para cualquier lugar de castigo infernal, un recuerdo apenas susurrado de aquella deidad primordial que presidía los abismos más terroríficos. Lo que alguna vez fue un dios temido se redujo a una palabra, a una idea de castigo y tormento ubicado en lo más profundo de la existencia.

Otra ficha al azar