El paraíso sumerio donde siempre es la hora de Sumer
También conocido como Tilmun.
Dilmun es un lugar legendario en la mitología sumeria, descrito como un paraíso primordial donde reside la divinidad y florece la vida en su forma más pura. Mencionado en antiguas tablillas de arcilla, Dilmun representa probablemente la concepción más temprana del paraíso en la tradición religiosa occidental. Su nombre puede referirse a la región histórica del Golfo Pérsico, pero en los mitos trasciende su ubicación geográfica para convertirse en un estado de existencia ideal.
Inicialmente, según los relatos antiguos, Dilmun experimentó una crisis de sequía. El lugar, que debería ser perpetuamente exuberante, se convirtió en un desierto árido donde la vida apenas podía prosperar. Fue Enki, el dios de la sabiduría y las aguas, quien intervino en el rescate de Dilmun. Acudió con un recipiente cósmico lleno de agua generadora de vida y la derramó sobre la tierra reseca, transformándola instantáneamente en un jardín floreciente de fertilidad absoluta.
El resultado de esta intervención divina fue la creación de un espacio donde todo es luz, alegría y abundancia. Dilmun existe fuera del tiempo normal, donde no envejecen ni el cansancio ni la enfermedad tienen entrada. Es un lugar donde incluso la muerte parece suspendida. Nada desagradable o sucio puede existir en Dilmun; su pureza es axiomática.
Sin embargo, Dilmun permanece como un destino exclusivo de dioses. Los humanos no tienen acceso a este paraíso, por mucha virtud que acumulen en vida. Es una invitación constantemente presente pero permanentemente inalcanzable, un recordatorio de la distancia insalvable entre lo divino y lo mortal en la cosmogonía sumeria.