Antiguo dios de la tormenta de Sumeria
Iškur es el nombre original del dios de la tormenta en la mitología sumeria más antigua, antes de que la posterior adopción babilónica lo transformara en Adad. Su nombre significa « el que truena» de manera similar a otras deidades meteorológicas mesopotámicas. Representa un estadio anterior en la evolución teológica de Mesopotamia, cuando los sumerios poseían su propio pantéon antes de la síntesis cultural con los pueblos acadios.
Como dios de la tormenta, Iškur controlaba los cielos, lanzaba relámpagos y truenos, traía lluvia o sequía según su voluntad. En el mundo agrícola sumerio, donde el agua era esencial para la vida, un dios capaz de traerla o negarla merecía veneración respectuosa. Sus templos se encontraban en regiones donde la lluvia era particularmente relevante para la supervivencia.
Cuando los acadios absorbieron la religión sumeria, retuvieron la mayoría de los dioses pero introdujeron cambios lingüísticos significativos. Iškur fue eventualmente identificado con Adad, que se convirtió en el nombre predominante en la tradición babilónica posterior. El cambio de nomenclatura reflejaba la conquista lenta de los semitas acadios sobre el legado sumerio, aunque el sincretismo religioso permitía que ambos nombres coexistiesen.
Iškur permanece en la memoria histórica como el nombre anterior, el apelativo de una era donde los sumerios gobernaban sin competencia. Su transformación en Adad marca el inicio de ese largo proceso de amalgamación cultural que caracterizaría a Mesopotamia durante milenios.