Dios de la ciencia y la escritura cuneiforme
También conocido como Nebo.
Nabu, también conocido como Nebo en variantes antiguos, es el dios académio de la escritura cuneiforme y la sabiduría literaria. Se le atribúye la invención de la escritura cuneiforme, ese sistema de símbolos cuniformes que los babilonios utilizaban para registrar su civilización en tablillas de arcilla. Como dios de la escritura, Nabu encarnaba el poder de la comunicación permanente y la transmisión de conocimiento a través de generaciones.
La escritura fue revolucionaria en la antigüedad: permitía que el conocimiento se fijara permanentemente en forma física, que sobreviviera a la muerte de sus creadores originales. Nabu, como dios de la escritura, participaba en este acto creativo de fijación del conocimiento. Cada escriba que grababa símbolos en arcilla invocaba implícitamente a Nabu, pidiendo su asistencia para que las palabras fuesen precisas y duraderas.
La ortografía de su nombre presenta variaciones debido a las características de la escritura acadia, que inicialmente careció de vocales. Nabu y Nebo referían a la misma divinidad, aunque la pronunciación exacta se ha perdido. Este problema lingüístico es particularmente irónico para el dios de la escritura: su propio nombre lleva las cicatrices de un sistema de escritura insuficiente.
Como hijo de Marduk según la mayoría de las tradiciones, Nabu ocupaba un lugar privilegiado en la jerarquía divina. Los babilonios, siendo una civilización que dependía absolutamente de la escritura para su administración y registro histórico, naturalmente elevaban a un dios de la escritura a posición de respeto considerable. Sin Nabu, sin el sistema de escritura que representaba, Babilonia nunca hubiese alcanzado su grandeza.