Freya
También conocida como Blith.
Blid es una de las diosas menores de la mitología nórdica, un personaje de los que apenas dejan rastro en las fuentes. Su nombre, que significa « suave », da una idea de su carácter y quizá de su función dentro del panteón: una deidad que encarnaba la calidad de lo apacible, lo dócil, lo que no amenaza. Poca cosa es lo que los textos nos dicen de ella, pero se la menciona entre las doncellas que acompañaban a otras diosas de mayor rango.
Según las fuentes, Blid formaba parte del círculo de Menglod, una diosa vinculada a la belleza y la sanación. Estar entre las compañeras de una deidad así sugiere que Blid ocupaba un lugar honroso en la jerarquía divina, aunque su papel específico permanezca en la sombra. Los nórdicos tenían por costumbre rodear a sus diosas principales de un cortejo de personajes secundarios, cada cual contribuyendo a la atmósfera y los poderes de la figura central.
El hecho de que su nombre nos haya llegado intacto a través de los siglos dice algo de la importancia que le concedían, pese a que ahora apenas podemos llenarlo de contenido. En la mitología nórdica no faltaban deidades de función limitada, seres que iluminaban un aspecto específico de la vida: la suavidad, la dulzura, lo que calma. En un mundo mitológico dominado por guerreros, monstruos y fuerzas cataclísmicas, una diosa de lo suave no parece un adorno inútil.
Hoy Blid permanece como un espectro en la larga lista de seres divinos nórdicos: una presencia confirmada pero incorpórea, un nombre sin rostro, un atributo sin historia. Lo que la mitología perdió fue sustituido por siglos de silencio.