Loki
También conocida como Angerbda.
En Jotunheim, el reino de los gigantes, vivía Angrboda, una de las Jotun, gigantes de poder formidable y naturaleza malévola. Los gigantes y los dioses de Asgard eran enemigos ancestrales, fuerzas opuestas en la arquitectura del universo nórdico. Pero incluso enemigos irreconciliables pueden cruzar caminos de manera inesperada.
Loki, el dios embaucador, la encontró irresistible. Juntos entablaron una relación que produjo una prole de monstruos que se convertiría en leyenda: Fenrir, el lobo gigantesco destinado a devorar a Odín en el Ragnarok; Jormungand, la serpiente colosal tan grande que rodeaba toda Midgard; y Hel, la diosa del inframundo. Estos tres seres tenían la sangre de un dios y la de una gigante, una mezcla que los hacía especialmente peligrosos, especialmente destinados a jugar papeles cataclísmicos en el fin de los mundos.
Angrboda representaba un aspecto fundamental de la mitología nórdica: la inevitabilidad del caos. No era meramente malvada; era la madre del caos mismo, la engendradora de aquellas fuerzas que, según los nórdicos, eventualmente destruirían el orden del cosmos. Su importancia en las sagas era proporcional a la de su turbulenta prole.