Un feroz monstruo lobo encadenado hasta el fin del mundo
También conocido como Fenric, Fenris, Fenrisulfr.
Fenrir es un demonio nórdico de destrucción, un monstruo de proporciones colosales que encarna el caos y la ruina definitiva. Es hijo de Loki, el dios embaucador, y su mera existencia fue motivo de alarma para el panteón divino. Los dioses descubrieron una profecía que anunciaba que Fenrir sería el instrumento de la perdición del mundo en los últimos días, cuando llegase el Ragnarok. Esta visión del futuro los obligó a actuar.
En un principio, Odín llevó a Fenrir a Asgard creyendo que podría controlarlo si lo vigilaba de cerca. Tyr, el dios de la guerra, fue encargado de su custodia. Pero conforme el lobo crecía, su amenaza se hacía evidente. Fenrir se hizo tan grande y feroz que romper dos cadenas forjadas por los dioses parecía tarea trivial para él. Los dioses comprendieron que necesitaban algo diferente: no una cadena pesada sino una cinta delgada y aparentemente frágil que fuera, paradójicamente, infinitamente resistente.
Los enanos, maestros de la magia y la forja, crearon Gleipnir, una cinta extraordinaria hecha con ingredientes imposibles: el sonido del movimiento de un gato, la barba de una mujer, los tendones de un oso, las raíces de una montaña, el aliento de un pez y la saliva de un pájaro. Esta cinta no parecía capaz de sostener ni a un cachorro, pero su poder era absoluto. Fenrir, desconfiado, se negó a ser atado hasta que Tyr puso su propia mano en la boca del lobo como gesto de confianza. Una vez atado, Fenrir mordió la mano de Tyr, cercenándola.
Encadenado en las profundidades de Midgard con una cuerda sujeta a una roca, Fenrir permanece en espera del Ragnarok. Cuando ese día llegue, romperá sus cadenas y el lobo se unirá a los gigantes en su asalto final contra los dioses, marcando el inicio del fin del mundo. Odín será su presa, pero Vidur vengará a su padre derrumbando al monstruo.