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Dioses y Diosas

Bor

Dios nórdico de la población

El padrino nórdico definitivo

También conocido como Borr, Bur.

Bor es el padre de Odín y uno de los pilares sobre los que se sustenta el árbol genealógico de los dioses nórdicos. Aunque su presencia en los textos antiguos es breve, su importancia en la cosmología escandinava es incuestionable: sin él, no habría Odín, y sin Odín, el panteón nórdico sería un lugar irreconocible.

La genealogía de Bor desciende del nacimiento primordial del universo. De la vaca cósmica Auðumla brotó Buri, el abuelo de Odín, un ser engendrado por el hielo y liberado del hielo mediante el lamer persistente de la vaca sagrada. Bor fue el hijo de Buri, y a través de su unión con la giganta de hielo Bestla nacieron Odín, Vili y Ve, los tres dioses creadores que dieron forma al mundo. Esta alianza entre un dios y una giganta de hielo subraya la dinámica fundamental de la mitología nórdica: la lucha y el equilibrio entre opuestos, entre el hielo primordial y el fuego del cambio.

Aunque Bor no sobresale en las historias de aventuras y batallas como sus hijos, su papel fue el de eslabón: sin él, la línea divina se habría cortado en el tiempo anterior al tiempo. Los antiguos escandinavos comprendían que toda autoridad, todo poder divino, necesita un fundamento, una paternidad de la que brotar. Bor representa esa base, ese antepasado inmediato del que descienden los gobernantes del cielo.

En un sentido más amplio, Bor encarna el paso del caos primigenio hacia el orden divino. Su existencia marca la frontera entre el mundo sin forma de los orígenes y la era de los dioses que llegó después. Aunque los bardos nórdicos no le dedicaron épicas, su sombra se extiende sobre toda la cosmología que vino después de él.

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