Doncella de las Olas
También conocida como Drofn.
Dröfn es una de las nueve hijas de Aegir, el dios nórdico del mar, y de Ran, quien gobierna los naufragios y las agitaciones de las aguas profundas. Su nombre está vinculado a la espuma, a la resaca, a esos rastros de agua que el mar deja en la orilla después de que la ola se retira. Como sus hermanas, Dröfn pertenece al colectivo de las Doncellas de la Ola, seres que personifican los distintos aspectos del océano escandinavo y sus múltiples caras.
Cada una de las nueve hermanas representa un aspecto diferente del agua marina: algunas encarnan la belleza, otras la peligrosidad, algunas el movimiento suave y otras el caos tempestuoso. Dröfn, asociada con la resaca, ocupa un lugar particular en esta jerarquía acuática. La resaca es lo que permanece cuando la tormenta ha pasado, el recordatorio de la fuerza del mar, la prueba de que el océano ha estado allí. Ella es la marca que deja la potencia, no la potencia misma, sino su huella.
La estructura familiar de Aegir es particularmente apropiada para la mitología nórdica. Que el dios del mar tuviera nueve hijas refleja la complejidad que los antiguos marineros escandinavos atribuían al océano que rodeaba sus tierras. No era un elemento simple, sino un campo de fuerzas donde múltiples seres trabajaban: algunos para guiar a los barcos, otros para hundirlos, algunos para alimentarlos de peces, otros para llevarles su destrucción.
Dröfn y sus hermanas Bylgja, Kolga y las demás permanecen en los textos antiguos como recordatorio de cómo la mitología nórdica poblaba el mundo natural con personajes divinos. Cada fenómeno observable tenía su dios o diosa, cada movimiento del agua su custodio o custodía.