Hermano gigante de la giganta Gunnlod
También conocido como Suttungr.
Suttung es un gigante de la mitología nórdica conocido principalmente por su custodia del Kvas, el hidromiel de la inspiración cuya sangre fue la del dios Kvasir. Su nombre probablemente significa « sin embargo » o « pero », aunque su significado exacto es debatido. Suttung obtuvo el Kvas no por derecho sino mediante compensación, cuando los enanos asesinos de Kvasir fueron confrontados por su venganza. Para protegerse de la ira de Suttung, los enanos le entregaron el valioso hidromiel como pago por las vidas que habían tomado sin autorización.
Una vez en posesión del Kvas, Suttung decidió guardarlo celosamente en una fortaleza montañosa, privando al mundo de la inspiración poética que el brebaje confería. No confiaba la custodia a ningún guardia ordinario sino a su propia hija, Gunnlod, una giganta joven cuya belleza era casi tan legendaria como su lealtad a su padre. Gunnlod fue instruida en permanecer eternamente vigilante, permitiendo que nadie se acercara al precioso Kvas. La tarea era absoluta: ningún dios, ningún mortal, ningún ser viviente podría acceder al tesoro bajo ninguna circunstancia.
Sin embargo, Odín, el Padre de los Dioses, deseaba poseer el Kvas y todos sus beneficios. Su hambre de conocimiento y poder lo impulsó a idear un plan para penetrar la guardería de Suttung y robar el hidromiel. Utilizando engaños y metamorfosis, Odín logró infiltrarse, seducir a Gunnlod, y finalmente obtener acceso al Kvas. Consumió el brebaje en tres enormes sorbos, vaciando las vasijas. La traición de Gunnlod fue involuntaria pero devastadora; su confianza en Odín le había costado el tesoro que se suponía debía proteger eternamente.
Suttung, al descubrir el robo, persiguió a Odín furiosamente. El Padre de los Dioses escapó transformándose en águila y volando hacia Asgard, seguido de cerca por Suttung en su propia forma alada. Aunque Suttung no logró alcanzar completamente a Odín, la persecución fue épica. Los dioses, anticipando el peligro, encendieron hogueras en la frontera de Asgard, y las llamas afectaron a Suttung, permitiendo que Odín escapara con su presa. Suttung, frustrado pero impotente, tuvo que abandonar su persecución, dejando a Odín con el Kvas robado.