Sabine Dios del Juramento
Dius Fidus era un dios romano muy antiguo, cuyo culto remontaba a los tiempos de los Sabinos, una de las poblaciones itálicas que eventualmente se fusionaría con los romanos para formar la república romana. Su nombre se componía de «Dius» (dios) y «Fidus» (fe, confianza, buena fe), literalmente el «Dios de la Fe» o el «Dios de la Confianza». Su función muy específica era presidir sobre los juramentos y los votos, garantizando que quienes hicieran promesas solemnes las cumplieran y castigando a quienes violaran sus promesas.
El culto a Dius Fidus reflejaba la importancia que los romanos otorgaban a la palabra dada. Una sociedad que funciona requiere que los acuerdos sean respetados, que los juramentos sean honrados, que la palabra de una persona sea considerada vinculante. Dius Fidus encarnaba esa necesidad. Se lo invocaba en contextos legales solemnes, en tratados entre potencias, en juramentos militares, en cualquier situación en la que la confiabilidad personal y la lealtad a las promesas hechas eran fundamentales. Un general que juraba ante Dius Fidus estaba invocando no solamente su propia honor, sino la sanción divina sobre su promesa.
Una práctica particular asociada al culto de Dius Fidus involucraba el santuario bajo cielo abierto dedicado al dios. Cuando una promesa se hacía ante Dius Fidus, a menudo se requería que fuera hecha bajo el cielo abierto, sin techo que mediara entre el jurante y el dios. Esta práctica reflejaba la idea de que no había nada que ocultar, que el juramento era completamente transparente a los ojos divinos. La violación de un juramento hecho ante Dius Fidus era considerada una transgresión extremadamente grave, no solamente contra la otra parte involucrada, sino contra el orden moral del cosmos mismo.