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Dioses y Diosas

Laverna

Diosa romana del robo

Esta descarada deidad es la diosa patrona de los ladrones

Laverna era la diosa romana del robo, del engaño, del fraude y de la astucia delictiva. Aunque a primera vista podría parecer extraño que los romanos tuvieran una diosa del robo, en realidad reflejaba el reconocimiento romano pragmático de que el robo era una realidad social inevitable que requería explicación religiosa. Laverna presidía sobre todos los aspectos del robo: desde el hurto simple hasta el fraude elaborado, desde el pequeño latrocinio callejero hasta el robo a gran escala. Su nombre provenía probablemente del latín que significaba engaño o fraude.

Laverna tenía un templo en Roma, aunque no era un templo grandiose sino un pequeño santuario ubicado estratégicamente fuera de las puertas de la ciudad. Este posicionamiento reflejaba su estatus liminal: como diosa del robo, estaba asociada con lo ilícito, con actividades que ocurrían en los márgenes de la sociedad ordenada. Sin embargo, su reconocimiento religioso oficial indicaba que incluso los aspectos desagradables y criminales de la sociedad humana eran considerados como teniendo una dimensión divina. Los propios ladrones podían dirigirse a Laverna buscando su favor en sus empresas criminales.

La puerta cercana al templo de Laverna llegó a ser nombrada en su honor, la Porta Lavernalis, solidificando su conexión con los umbrales y los límites de la sociedad ordenada. La presencia de Laverna en el panteón romano recordaba que no todos los dioses personificaban virtudes: algunos encarnaban los vicios y los crímenes que la sociedad humana reconocía como inevitables. Laverna no era venerada de la forma que lo eran deidades virtuosas, pero era reconocida y, en cierto sentido, respetada por su poder de influir en los corazones de quienes buscaban obtener cosas mediante el engaño y el robo.

Otra ficha al azar