Señor de los Lobos de los Muertos en el Cuartel General del Reino de los Espíritus
También conocido como Chipiapoos.
Chibiabos es el dios del inframundo en la mitología Algonquina, el señor de los muertos y guardián de los espíritus ancestrales. Es el hermano menor de Chakekenapok y Wabasso, parte de una generación divina que jugó papeles fundamentales en la estructuración del cosmos Algonquino. A diferencia de sus hermanos, cuyas responsabilidades cubrían aspectos del mundo físico, Chibiabos fue designado gobernador del reino invisible de los difuntos.
Su acceso a este poder llegó no a través de elección voluntaria, sino a través de una tragedia. Chibiabos fue víctima de una conspiración de espíritus malignos de Manitou que, en un acto de sabotaje cósmico, derritieron el hielo bajo el que caminaba. Chibiabos cayó directamente al Inframundo, condenado a permanecer en aquel reino oscuro y frío para siempre. Fue una muerte inesperada y traumática.
Su hermano Manabozho, devastado por la pérdida, no aceptó este resultado. Durante seis años enteros, Manabozho luchó ferozmente contra los espíritus de Manitou para rescatar a su hermano, buscando traerlo de regreso al mundo viviente. La batalla fue épica pero finalmente llegó a un punto muerto. Los espíritus, reconociendo su derrota cercana, propusieron un compromiso. Ofrecieron compensaciones, regalos y sobornos divinos.
La tregua resultante fue beneficiosa para Chibiabos, aunque no le permitió regresar a la superficie. En su lugar, le ofrecieron una investidura formal: sería designado Señor absoluto de la Tierra de los Muertos, protector de todas las almas de los difuntos. Era una posición de poder considerable, aunque extraña, obtenida a través de la tragedia pero ejercida con autoridad absoluta sobre su reino subterráneo.