El famoso dios egipcio del cielo con cabeza de halcón
Horus fue uno de los dioses más venerados del panteón egipcio, encarnación del cielo mismo en forma de halcón majestuoso. Era hijo de Isis y Osiris, concebido en circunstancias drásticas tras la muerte de su padre a manos de Set. Criado en secreto por su madre en los pantanos del delta, Horus creció con un único propósito: vengar el asesinato de Osiris y recuperar el trono de Egipto que le correspondía por derecho dinástico.
La batalla entre Horus y Set fue legendaria, una contienda que duró décadas y que fue juzgada por Ra y el consejo de los dioses. Ambos contendientes sufrieron daños terribles: en el curso de la lucha, Horus perdió su ojo izquierdo, mientras que Set sufrió múltiples heridas. Finalmente, Horus fue declarado vencedor, restaurando así el orden cósmico y asegurando que el gobierno pasara a manos legítimas. Su ojo perdido, conocido como el « Ojo de Horus » o Wedjat, se convirtió en un amuleto de protección de poder inmenso.
Como señal de su clemencia con el padre vencido, Horus donó su ojo sagrado al difunto Osiris para que lo usara en el más allá. A partir de entonces, Horus reinó en el cielo como el halcón solar, vigilante del orden del universo. Fue patrón de los faraones, quienes se consideraban a sí mismos como encarnaciones vivas de Horus. Sus cuatro hijos —los Hijos de Horus— lo asistían en tareas de mumificación y protección funeraria. Su legado se extendió a través de toda la historia egipcia, desde la Primera Dinastía hasta la conquista romana.