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Dioses y Diosas

Aglaurus

mortal legendario griego

Dos por el precio de uno

También conocida como Aglauros, Agraulos.

Aglaurus fue una de las hijas de Cécrops, el fundador legendario de Atenas. Su nombre está vinculado a uno de los episodios más inquietantes del Ática: fue el primero en presenciar el secreto que su hermana Herse guardaba celosamente. Cuando el pequeño Erichthonius llegó a la casa, convertido en una criatura serpentina por Atenea, la vista de aquella forma extraña desató en Aglaurus una furia delirante que casi la consume.

Según las versiones más antiguas del mito, Hermes descendió hasta Aglaurus para cortejalla, cautivado por su belleza. Ella, furiosa aún por lo que había presenciado, rechazó los avances del dios con una frialdad que no tardó en costarle cara. El mensajero divino, ofendido, la transformó en piedra gris, dejando su figura como un testimonio mudo de aquella negativa. Su cuerpo petrificado se colocó en un santuario en Atenas, donde las mujeres jóvenes acudían a jurar sus votos de castidad.

Algunos relatos, sin embargo, cuentan una historia diferente: que Aglaurus no quedó petrificada por Hermes, sino que se arrojó desde las murallas de Atenas, eligiendo la muerte antes que soportar la ignominia de lo que sabía. En cualquier caso, su fin fue de piedra, y su memoria perduró como advertencia sobre los peligros de transgredir los límites que los dioses establecen. Su hermana Herse, en cambio, sí fue seducida por Hermes y fue madre del dios Céfalo.

En las filas de la mitología griega, Aglaurus representa a esas mortalas que se atreven a desafiar o rechazar a los dioses, figuras que no escapan al castigo inevitable. Su historia es oscura, pero está profundamente enraizada en el orgullo y el pecado de verlo todo: conocer demasiado es, en el universo griego, un lujo que ningún mortal puede permitirse.

Otra ficha al azar